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Valle-Inclán, expresionismo y esperpento

26 04 2012

Antonio Herrería

El trabajo de Carlos Jerez-Ferrán pretende como dice el título, hallar las similitudes en la obra de Valle-Incán con el movimiento expresionista. Principalmente con el expresionismo alemán, y enmarcar estas mismas similitudes dentro de un ámbito común europeo.

Para  Jerez-Ferrán, “estas afinidades no son atribuibles a ninguna influencia directa que el expresionismo pudiera haber ejercido sobre Valle-Inclán sino que más bien se trata de una concomitancia entre el autor y una corriente estética de afinidades bien estrechas” (568). Estas concomitancias estarían relacionadas así mismo con el movimiento histórico-cultural del resto de Europa.

Para hallar estas afinidades  Jerez-Ferrán menciona las distintas corrientes vanguardistas que aparecen en distintas obras de Valle-Inclán, como por ejemplo el futurismo en La pipa de Kif, el ultraísmo en Luces de bohemia, o el cubismo en Tirano Banderas.

Dados los ejemplos, y asumiendo que Valle-Inclán es consciente de las nuevas corrientes europeas ya sea porque o bien las nombra o porque las muestra en sus obras, Jerez-Ferrán afirma que en ese momento histórico Valle-Inclán “estaba evolucionando en busca de una nueva identidad que lo alejara de su fase modernista” (569).

Dentro de este argumento de  la experimentación de Valle-Inclán con la vanguardia, Jerez-Ferrán parece que intenta encontrar nexos entre el autor y las diferentes corrientes vanguardistas como son el futurismo o el cubismo sin conseguirlo en mi parecer, ya que el mero hecho de la mención de la palabra futurista en una o dos escenas, o la utilización de  una o dos frases que hagan referencia al estilo de luz representado de forma cubista, no pueden considerarse esenciales en el estilo artístico absoluto de una obra literaria.

Quizá por eso, Jerez-Ferrán, consciente de la imposibilidad de encontrar una influencia clara de una estética vanguardista como las anteriores nombradas en la obra de Valle-Inclán, se desdice al decir que “ni el cubismo, ni el futurismo, ni el ultraísmo podían haberle servido al autor para darle dimensiones humanas, sociales y políticas que el momento exigía y que el esperpento recoge sin abandonar las dotes artísticas que siempre caracterizaron a su creador”(569).

Pero Jerez-Ferrán sí encontró un nexo entre Valle-Inclán y una corriente vanguardista, esta corriente fue el expresionismo, y sobre todo el expresionismo alemán. Según Jerez-Ferrán, lo común que tiene el esperpento de Valle-Inclán con el expresionismo son las artes visuales, y dentro de las artes visuales a Goya como referente principal e influencia en el movimiento y modelo de renovación como se hace palpable en la siguiente cita: “hacer visible la inmoralidad y la desfiguración del ser moderno yace un propósito ético que tiene como objetivo corregir las debilidades del hombre”(570). Para Jerez-Ferrán este es el nexo de unión entre  Valle-Inclán y el movimiento expresionista. Es decir, la desfiguración de los personajes ya sea de un modo cómico o grotesco para conseguir un mensaje moral y ético. Y este mensaje moral y ético habría sido herencia directa de Dostoievski, que influyó tanto a Valle-Inclán como al expresionismo.

Según Jerez-Ferrán, si se tiene en cuenta la comunión en la temática,  la distorsión de los caracteres externos para expresar el interior y la naturaleza humana que tienen como objetivo revitalizar la moral de la sociedad,  todo ello unido al tema de la religión, se podría “hablar del esperpento como una variante española del expresionismo alemán” (572). 

En cuanto a la técnica, Jerez-Ferrán afirma que Valle-Inclán usa la “fórmula plástica del fantoche como símbolo ideoplástico con que expresar visualmente el carácter abyecto y absurdo de la persona ridiculizada” (574). Y debido a ello, “se acusa en este lenguaje marionetil el mismo intento de dar plasticidad a las ideas que vemos en el expresionismo” (574).

Finalmente Jerez-Ferrán termina argumentando que “no se quiere decir con todo ello que el expresionismo influyera directamente en Valle-Inclán” (575), con lo cual se contradice, ya que si por un lado como dice el autor, el esperpento es una variante del expresionismo alemán, ¿cómo se puede decir que el expresionismo no influyó  directamente a Valle-Inclán?.

Leyendo el artículo se entiende que la idea general que Jerez-Ferrán pretende demostrar es que el expresionismo y el esperpento están ligados a una misma corriente artística e ideológica. Si bien las afirmaciones de Jerez-Ferrán tienen lógica hasta cierto punto, estas mismas no son demostradas con casos concretos, ni tampoco son comparadas con otras obras expresionistas para lograr su afirmación, y por ello da a lugar a que el artículo sea confuso, tan confuso que él mismo se contradice cuando por un lado enmarca a Valle-Inclán como expresionista y por otro lado le niega al decir que los rasgos afines con el expresionismo sólo son unos rasgos vinculados a la época.

 

Jerez-Farrán, Carlos. “El carácter expresionista de la obra esperpéntica de Valle-Inclán.” Hispania 73.3 (1990): 568-76.

 

Antonio Herrería, Arizona State University. 

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