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Publicado el volumen sobre Rubén Darío, cosmopolita arraigado

11 11 2010

Ve la luz en Nicaragua un libro de investigación con quince estudios sobre Darío.

La periodista Letzira Sevilla Bolaños publicó en El Nuevo Diario (Managua, Nicaragua) el pasado 24 de julio de 2010 la siguiente entrevista con Jeffrey Browitt y Werner Mackenbach (en la foto adjunta), editores del nuevo libro Rubén Darío: Cosmopolita arraigado, y publicada este año por el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA) de la UCA. Reproducimos una parte de dicha entrevista por el interés que tiene para los investigadores y lectores darianos.

 Jeffrey Browitt se define cosmopolita, nació en Australia y es profesor de Estudios Latinoamericanos en la Facultad de Artes y Ciencias Sociales en University Technology de Sydney. Werner Mackenbach es alemán, con una historia, personal y académica, largamente vinculada a Nicaragua; actualmente se desempeña como docente e investigador de literatura hispanoamericana en la Universidad de Potsdam, Alemania.Estudiosos con impresionantes currículos que se unieron “por un capricho”, para editar el libro en el que recogen 15 ensayos de autores, estudiosos y académicos de diversas nacionalidades, que develan aspectos de la vida y obra de Darío y que impresionan por la novedad del análisis y la profundidad de las tesis que plantean, pero también porque incitan al debate. Basta ver el propio título.

-¿Por qué el juego de contrarios en el título? ¿Cómo conjugan en el libro comopolitismo-arraigamiento?
(Ambos sonrieron cómplicemente y Browitt tomó la palabra): “A veces se considera el arraigamiento en sentido estrictamente geográfico, pero Darío era un cosmopolita arraigado en la lengua y la cultura hispánica transatlánticas. Estaba en movimiento constante, pero siempre sabía dónde estaba su norte, por eso se podía desplazar de Buenos Aires a Madrid, París, Managua, pero siempre se sentía en casa, porque vivía en las letras y las culturas hispánicas. Entonces si limitamos arraigamiento a simplemente estar anclado en un lugar, entonces Darío estaba desarraigado. Nos gusta la paradoja que presenta el hecho de que el cosmopolita es el que supuestamente no tiene lazos orgánicos con nadie, y está flotando en el aire, pero no es así, porque se establece una falsa antítesis entre cosmopolitismo y nacionalismo; la gente puede ser cosmopolita y a la vez nacionalista, regionalista..”“El título es una polémica en contra de cierta crítica literaria que tilda a Darío y a otros modernistas de cosmopolitas frívolos y que no tenían arraigo en sus culturas de origen, de enajenados de Latinoamérica, y nuestra tesis es que siempre hay intercambio entre culturas y no podemos reducir la obra de Darío en una corriente ni en un enfoque nacionalista”, agregó Mackenbach.

-Hablemos del nuevo concepto que ustedes acuñan: transarealidad
“Es una tendencia relativamente reciente, no sólo en los estudios latinoamericanos, sino en aquellos que parten del concepto de cultura entrecruzada, una historia cruzada. Es entender una región no sólo por sus límites y fronteras, sino por los movimientos continuos y permanentes que entrecruzan una cultura, y esto es específicamente en el Caribe y Centroamérica”, respondió Mackenbach.

“Intentamos entender las culturas centroamericanas y caribeñas por ser un espacio dinámico, no estático, y esto va en contra del nacionalismo que busca las raíces propias. No podemos entender Centroamérica sin tomar en cuenta los entrecruzamientos y las culturas que han influenciado en la región”, prosiguió.

 

-En el libro se lee que los modernistas eran escritores creativos en una época en que la autonomía profesional era todavía inalcanzable. ¿Creen ustedes que los autores de hoy la han alcanzado?
“No. Sólo algunos privilegiados, como los autores del Boom. Incluso, hoy en día los renombrados escritores tienen que trabajar como profesores o con el periodismo para sobrevivir. Entonces, en ese sentido nada ha cambiado en cien años. A veces es difícil distribuir y vender los libros, muchas veces terminamos regalando los libros a los amigos, para que se difundan. Era la misma queja de Darío hace cien años”, confesó Browitt.

“También hay que tomar en cuenta que con Rubén nace una corriente que se separa de la política y de la esfera del estado, y se forma un campo semiautónomo cultural que tiene que ver con el periodismo, y él se dedica a usar el espacio periodístico para fines literarios, de ahí la importancia de sus crónicas y notas necrológicas, y de todos sus escritos ‘menores’”, dijo Mackenbach.

-¿El periodismo enriqueció la labor literaria de Darío o en algún momento lo desvió de su “misión” creadora?
“Definitivamente la enriquece, de hecho él dijo que cualquier ocasión sirve para escribir bien y estilizar el discurso escrito. Algunos creían que el periodismo era el beso de la muerte de la estética, pero no era así”, dijo Mackenbach.

-¿Cuáles son esas contradicciones y disonancias entre su obra y su persona, de las que ustedes hablan?
“Las contradicciones se daban en su vida personal. El lado bueno y el lado malo, no sabemos si su alcoholismo lo llevó a no tener una relación estable con mujeres, pero en la vida social tenía muchos amigos y era admirado por mucha gente. Entonces ahí hay contradicción entre sus tendencias. En su obra hay contradicciones, hay momentos cuando parece un esteta frío y en otros está enganchado con el discurso antiimperialista.

Uno de los objetivos primordiales de este libro es rescatar a Darío de los que sólo quieren verlo desde polos extremos: o como un esteta frío o como un ser al que hay que monumentalizar, que es intocable, un hombre perfecto. Nosotros queremos dar la imagen de un hombre complejo que sufrió una serie de cambios a medida que iba viviendo y reaccionando contra la crisis económica, contra sus propios problemas personales, contra la modernidad y contra la crítica literaria, género este último que nació con el modernismo” (Browitt).

-¿Hay contradicción entre el argumento del El oro de Mallorca y el momento emocional que está atravesando Darío, por la pérdida de sus hijos?
“Bueno, recordemos que es ficción, sin embargo, la construcción de la vida a través de la escritura es una característica de los modernistas, y uno piensa que hay una relación muy estrecha entre la escritura y la vida, pero esto no se ve en la novela. Nos muestra muy bien que la suposición de que haya congruencia entre la obra y la vida en los modernistas, es nula. Aunque hay aspectos autobiográficos, son sólo construcciones, no es la vida…”

“El hecho es muy complejo y poco se ha estudiado este aspecto”, dijo Mackenbach.

-¿Qué elementos, en los ensayos de este libro, invitan a conectar el pasado con el presente, con interés actual?
“Esa es una idea de Walter Benjamin, de que el estudio del pasado no puede ser un proyecto anticuario. Las preguntas que le hacemos al pasado nacen de intereses del presente. Parte de la belleza de nuestro libro es que hemos hecho preguntas nuevas al pasado de Darío, porque nos interesa, a mí en lo particular, me conviene estudiar cómo el intelectual latinoamericano se establece en un campo y se mueve. Él fue estratega y se movía estratégicamente para sobrevivir porque se enfrentó a colegas que le cerraban el acceso a la hegemonía cultural, como su relación con los del Ateneo de Buenos Aires, los viejos letrados…”

“Esto tiene que ver con la pregunta anterior, porque lo que intentamos no es una reconstrucción histórica de Darío, lo que hacemos como críticos e historiadores es que partimos de intereses actuales y uno de los aspectos más interesantes es que rompió con un canon de la literatura de ese tiempo; textos que no cabían en la vieja jerarquía literaria, sino que los mezcló en su transgeneralidad”.

-¿Qué aspectos de la vida y del arte de Darío se resisten a la domesticación?
“Algunos quieren verlo como intocable y otros como un hombre con vicios, y quizás era las dos cosas a la vez, según la época. También escribió versos “preciosos” y trabajos políticos, crítica a los Estados Unidos… pero luego crea ´Salutación al águila´. Era un hombre de contradicciones”, dijo Mackenbach.

-En una parte del libro ustedes siembran dudas acerca de si el Modernismo es realmente un movimiento…
“Sí, esa duda surge porque hay tendencias opuestas en el Modernismo. Hay una combinación de ideología. Por ejemplo, José Enrique Rodó se autodefinió como modernista porque quería estar en “la onda”, pero no lo era. Este “latinoamericanista”, contrario a Darío, promulgaba escribir sobre América, no sobre princesas ajenas a la cultura nuestra… Tampoco contaron con un manifiesto. Más bien la postura de Darío era un tipo de antimanifiesto: “siga cada cual con lo suyo, no sigan mis pasos, tienen que ser creativos, originales al crear”, afirmó Browitt.

Por su parte, Mackenbach dijo que intentaron en el libro trabajar con un concepto de movimiento un poco diferente a lo que normalmente los críticos literarios están acostumbrados. “En general, cuando hablamos de movimientos con mayúscula los encasillamos en una definición estática, pero lo que a nosotros nos interesa es entender el Modernismo como movimiento en movimiento, en un sentido geográfico, porque no se produce en un lugar fijo y vive del intercambio entre culturas. Al mismo tiempo, este movimiento geográfico es una metáfora para designar el movimiento intelectual. En la obra de los modernistas se da la simbiosis de culturas pero no se busca la raíz nacional ni la historia de una nación, algo que sí caracterizó a la Vanguardia. El Modernismo vive de su dinamismo…”

-¿Qué quieren decir con “el cosmopolitismo dariano tiene más que ver con formas de consumo e hibridez cultural?
Para Browitt, la hibridez es una manera de describir no sólo cómo los modernistas leían y traducían obras literarias europeas de distintos idiomas, sino también cómo “consumían” las nuevas tendencias culturales en todo, “lo cual significa hibridez en sus pensamientos y sus gustos culturales, que también es un tipo de consumismo; consumir las culturas y las literaturas fomenta la hibridez. A ellos les gustaba la vida cómoda, así que decir que estaban en contra del materialismo, para mí, es un poco falso”.

-¿Tiene Darío una cultura materna?

Mackenbach: “Es excluyente decir que la tiene o no la tiene. Eso reduciría la amplitud de su obra. Es muy difícil decir que tiene cultura materna, quizás tenga de origen, pero no materna. Darío nació en Nicaragua, pero ésta no es su cultura “madre”. Esto no quiere decir que no haya rasgos nicaragüenses en su obra y su manera de actuar. Decir que no hay sería una tontería. Sin embargo pasó la mayor parte de su vida fuera del país y absorbió muchas influencias culturales (incluso las no hispánicas), aunque como decimos al principio, estaba anclado, arraigado, en la lengua y las culturas hispánicas transatlánticas”.Sin dudas, el orgullo de los editores por el producto obtenido tiene su base en la calidad de los ensayistas, dueños de planteamientos que proponen debate y profundizan. El libro está a la venta en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica.

Indice de ensayos y autores:

Modernidad, tradición y barbarie en la crónica modernista: las estrategias fundacionales de Darío en España. (Leonel Delgado Aburto. Nicaragua)
La caravana pasa, de Rubén Darío: epítome del periodismo modernista. (Günter Schmigalle. Alemania).
Elegía a la ilusión cosmopolita en un singular poema dariano de sus últimos años. (Susana Zanetti. Argentina)
Retrato de un proceso profano: Rubén Darío y la agonía del poeta moderno. (Julia Medina. EU)
Rubén Darío: mutilación y monumentalización. (Erick Blandón. Nicaragua)
Melancolía y suicidio en Rubén Darío y José Martí. (Jorge Camacho. EU)
El oro de Mallorca: entre la confesión y la invención de sí. (Karen Poe. Costa Rica)
El pájaro azul en tinta roja: modernismo y sensacionalismo. (Francisco Morán. EU)
Martí, el millonario y dadivoso maestro. (Marcela Zanin. Argentina)
Rubén Darío ante la crítica literaria en la época. (Jeffrey Browitt. Australia)
Los censores errados: individualismo y cosmopolitismo en el Darío modernista. (Alberto Acereda. EU)
Estrategias de poder en el campo cultural del modernismo y la escabrosa relación entre Rubén Darío y Enrique Gómez Carrillo. (Ignacio López Calvo. EU)
Ficcionalización de Rubén Darío y parodia de sus acólitos en “20 rábulas en flux y uno más” de Flavio Herrera. (Ignacio Campos. Nicaragua)
Escribir en un contexto transareal: Rubén Darío y la invención del modernismo como movimiento. (Alexandra Ortiz y Werner Mackenbach. Alemania) 

 

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