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Las estancias de Rubén Darío en Guatemala

15 02 2010

JEXSON ENGELBRECHT (Arizona State University)

En la biografía sobre Rubén Darío hay varias áreas sobre las que nos falta investigar con más profundidad. Pese a los datos que conocemos, una de ellas es la que corresponde a las varias estancias de Darío en Guatemala. 

Aunque Darío estuvo en Guatemala en épocas distintas de su vida, la información que tenemos es muy escasa y también algo contradictoria y conflictiva. Incluso el mismo Darío casi no habla de esas épocas en su autobiografía a pesar de que fueron en total dos años de su vida. Vale la pena juntar los datos encontrados en las varias biografías sobre esas épocas y presentarlos de una manera sucinta a fin de plantear lo que sabemos como punto de partida para más investigaciones sobre las estancias darianas en Guatemala. Donde he encontrado historias conflictivas, presento las distintas versiones para mostrar que todavía hay bastante que descubrir y aclarar.

Sabemos que Darío estuvo tres veces viviendo en Guatemala. La primera estadía duró poco más de un año, entre junio de 1890 y agosto de 1891. La segunda estancia duró poco más de un mes en el año 1892 y la tercera duró aproximadamente siete meses en 1915: “siete meses en 1915, aun cuando en esta última su salud ya estaba gravemente afectada por la enfermedad que lo llevaría al sepulcro menos de tres meses después, el 6 de febrero de 1916”, al decir de Montiel Argüello en su libro Rubén Darío en Costa Rica (44). 

La primera visita de Darío a Guatemala fue la más larga e importante de todas. A principios de junio 1890, unos meses después de publicar la primera edición de Azul… en Chile, Rubén contaba con sólo veintidos años y fue ya director de un diario semi-oficial en San Salvador llamado, La Unión. Gracias en parte a su ideología, Darío mantenía una relación muy especial con el presidente salvadoreño, el General Francisco Menéndez, quien proporcionó los fondos para que iniciara y mantuviera el diario. En la biografía de Francisco Contreras Rubén Darío: Su vida y su obra, Contreras sugiere que “la casa del Presidente estaba para él [Darío] siempre abierta” (Contreras 83). Valentín de Pedro en su biografía Vida de Rubén Darío escribe que el poeta “llegó a ser considerado, en el hogar del general Menéndez, formado por su esposa y varios hijos, como persona de la familia, gozando del cariño y la simpatía de todos (Pedro 105). Esta relación con el presidente del país no fue la única relación estrecha que mantenía Darío en El Salvador. Fue en esta época cuando se enamoró de Rafaela Contreras y, el día 22 de junio de 1890 (el 21 según otras fuentes), Darío se casó con Rafaela Contreras por lo civil.

Por desgracia, esa misma noche hubo un golpe militar dirigido por el General Carlos Ezeta. Según los biógrafos, Ezeta llegó a su rango gracias a Menéndez y él por su parte trató a Ezeta como si fuera un hijo verdadero. Cuando asaltaron a la casa presidencial se dice que Menéndez, al ver la traición de su General murió de un ataque cardíaco. Como resultado de la traición, el presidente Menéndez falleció y Ezeta tomó el poder.

Al escuchar las noticias Darío decidió escapar de El Salvador e ir a Guatemala. Esta decisión tenía riesgo. Darío se sintió obligado a huir de El Salvador la misma noche de su boda dejando su nueva esposa en El Salvador con su madre. Muchos años después al reflexionar sobre los acontecimientos de la noche escribía Darío: “La verdad es que yo estaba satisfecho de mi conducta, pues Menéndez había sido mi benefactor, y sentía repugnancia de adherirme al círculo de los traidores” (Darío 99).

Debido en parte a las tensiones que existían entre Guatemala y El Salvador y el reciente golpe militar llevado a cabo por Ezeta, la llegada de Darío a Guatemala el 30 de junio de 1890 también llamó la atención del gobierno guatemalteco. Poco tiempo después de llegar a Guatemala, Darío publicó, en un periódico guatemalteco, los acontecimientos de esa noche trágica en El Salvador. En su propia autobiografía, Darío recuerda: “No bien hube llegado al hotel, cuando un oficial se presentó a decirme que el presidente general Barillas me esperaba inmediatamente” (Darío 97). Al llegar a la casa presidencial se puso a hablar con el presidente Barillas sobre la reciente muerte del presidente salvadoreño Menéndez.

Evelyn Uhrhan Irving sugiere que uno de los problemas de las muchas biografías de Darío es que repiten entre ellas la misma información y así perpetúan los mismos errores. Uno de los acontecimientos en cuestión es cómo Darío llegó a escribir y publicar su ya famoso artículo “Historia negra” que firmó con el seudónimo “Tácito” y que aparece en El Imparcial el 2 de julio 1890, sólo unos dos días después de llegar a Guatemala (Irving, Rubén Darío in Guatemala 14). Según Irving no es ninguna sorpresa que Darío publicara en los diarios guatemaltecos dada la posición que sostuvo en el diario La Unión, pero la pregunta es si realmente tuvo lugar una conversación dramática entre Darío y el presidente Barillas. 

Aunque Irving dude de la validez de la historia que relata Torres (y que él seguramente tomó de la autobiografía de Darío), lo interesante es que esta historia se encuentra en varias biografías. Además de la ya mencionada aparece en la de Contreras y la de Bernardino de Pantorba. Respecto al primer lugar de la publicación del artículo dariano, Máximo Soto-Hall en Revelaciones íntimas de Rubén Darío lo ubica en El diario de Centro América así como lo hizo también Valentín de Pedro en Vida de Rubén Darío; Contreras no especifica en qué publicación apareció y Pantorba y Darío mismo sólo mencionan que lo reprodujo después en La Nación de Buenos Aires, Argentina. Si tuvo lugar o no la conversación es de poca consecuencia, lo que sí importa es que se publicó “Historia Negra” donde Darío abiertamente condena la traición de Ezeta.

Recién llegado a Guatemala, Darío tuvo la oportunidad de establecer y desarrollar muchas amistades que serían de suma importancia para él en el futuro. Dichas amistades fueron sobre todo mutuas aunque algunas las mantenía mejor que otras. En aquel entonces andaba Darío con el poeta José Joaquín Palma, cubano que vivía en Guatemala y que también era director de la Biblioteca Nacional. Conoció también a los modernistas guatemaltecos y grandes cronistas Máximo Soto-Hall y Enrique Gómez Carrillo. Además llegó a ser amigo del co-propietario de la Imprenta La Unión, Francisco Lainfiesta, una amistad que acabo siendo beneficiosa para Darío.

De todos los conocidos quizá sea Jorge Castro uno de los amigos de la época que más impacto tuvo en la vida de Darío. Como se evidencia en la poesía de Darío, a él le interesaron mucho las cuestiones ocultistas. Una de las anécdotas más curiosas que incluye Soto-Hall en su libro Revelaciones íntimas de Rubén Darío trata de la amistad entre Castro y Darío. Luego Soto-Hall menciona que durante una cena que compartían los tres (Soto-Hall, Darío y Castro) en el Hotel Ferrocarril, fue tal fue el asombro de Darío que se dedicó a escribir versos teosóficos. La amistad entre Darío y Castro termina con lo que se puede considerar como una verdadera crisis. Puede ser que esta experiencia tan rara ayude a explicar, en parte, el interés de Darío por el ocultismo y las heterodoxias espirituales que ya ha estudiado parte de la crítica.

Durante sus primeros meses en Guatemala, Darío se dedicó sobre todo a la escritura. Muchos de los guatemaltecos cultos e intelectuales ya conocían a Darío a través de sus varias publicaciones y Darío pudo aprovechar su fama para seguir trabajando. Debido a que estuvo ejerciendo como director de La Unión en San Salvador, muchas de las cosas que escribió aparecieron también en los periódicos de Guatemala. Mientras mucho de lo que produjo fueron trabajos periodísticos, también escribió mucha literatura de creación que apareció en las varias publicaciones del día. Una de estas obras literarias más conocidas que aparece por primera vez en un diario fue el relato “La muerte de la emperatriz de la china” que se publicó el 15 de junio 1890 en El Imparcial de Guatemala. Además de El Imparcial también publicó varios trabajos en otra publicación guatemalteca el Diario de Centro-América. Evelyn Irving apunta que también publicó en este diario varios otros trabajos literarios. Además, durante esta época de su vida, aparecen los “fotograbados” de Ricardo Palma, Valero Pujol y J.J. Palma, se publicaron también los cuentos “Betún y sangre” y “La novela de uno de tantos”, por nombrar sólo algunos.

En la introducción al libro Rubén Darío y El correo de la tarde: 1890-1891, una investigación de Frances Jaeger, Francisco Solares-Larrave y Evelyn Uhrhan Irving, los autores sugieren que Darío “concibió un nuevo libro de cuentos titulado Cuentos nuevos, volumen que nunca completó”, pero por lo menos pudo publicar algunos de los cuentos como los que mencionamos arriba (Jaeger 12). Lo que sí pudo llevar a cabo fue una segunda edición de Azul…, que Darío tenía preparada y que incluiría el prólogo escrito por Juan Valera y también algunas obras que había preparado en El Salvador y Guatemala y que se habían publicado ya en varios diarios. Como Darío anduvo ya por estas fechas con problemas económicos, no pudo publicar esta edición por su cuenta y finalmente dependió de la ayuda de Lainfiesta.

Tal vez el momento culminante de la estadía de Darío en Guatemala tuvo lugar cuando fue nombrado director y propietario de un periódico semi-oficial, El correo de la tarde, a finales del año 1890. Aunque Darío amaba al arte, se dedicaba al periodismo para poder sobrevivir. Los datos de cómo llegó a ser director de la publicación no están muy claros y los biógrafos no acaban de ponerse de acuerdo. En su autobiografía, Darío parece sugerir que recibió el puesto por sí solo basado en sus méritos como escritor.

Lo que sugiere Soto-Hall parece indicar que los méritos y la fama de Darío eran puntos muy válidos pero que recibió el puesto gracias a su amigo J.J. Palma. Por cierto, lo que dice Darío y lo que dice Soto-Hall no son las únicas posibilidades para la obtención de dicho puesto. Otros han sugerido que fue gracias a Lainfiesta y sus conexiones. Lo importante es que el 8 de diciembre 1890 aparece el primer número de El correo de la tarde. Como señala Alejandro Montiel Argüello en su libro, Rubén Darío en Guatemala, “el nuevo periódico iba a ser impreso en la Imprenta La Unión donde ya lo había sido la segunda edición de “Azul” [sic.]” (Montiel Argüello, Rubén Darío en Guatemala 98).

Estando Darío tan interesado en la literatura, no es sorprendente que quisiera establecer un periódico que se enfocase en la creación literaria. Sin embargo, por ser dicho diario una publicación relacionada con el gobierno oficial y con la política del momento, Darío tuvo que seguir la línea de esa publicación, dedicada a cuestiones como la llamada “unión centroamericana” y otras particularidades de la actualidad del momento.

Darío, por su parte, parece aceptar y apoyar las pautas establecidas para su nueva publicación. En el primer ejemplar, sale el editorial número 1 donde (parece ser Darío quien lo escribió) reitera las pautas y establece los propósitos y las posiciones políticas del diario. Además de lo ya establecido, Darío agrega casi a la mitad del editorial “Ciencias, Letras y Artes tendrán también secciones especiales en nuestro diario y haremos lo posible para que en todo vaya juntas amenidad e información” (Montiel Argüello, Rubén Darío en Guatemala 99).

Lo que quería hacer Darío y lo que esperaba el gobierno era importante, pero es la percepción pública del diario lo que nos puede revelar más sobre estos años en dicho trabajo. Reflexionando sobre El correo de la tarde, Soto-Hall escribe: “el diario marchaba, más literario que noticioso” (Soto-Hall 166).  Sabemos que el d ario incluía piezas literarias aunque éste no fuera el centro de interés de la publicación.  

El diario no duró mucho tiempo y terminó de publicarse tras solamente 141 números publicados. En el último editorial que publica Darío en El correo de la tarde, parece ser demasiado optimista a pesar de que se acababa su proyecto. Este optimismo indica quizá que en ese momento Darío no tenía planes de salir del país. Escribe Darío: “Y dígame a propósito: ¿qué les parecería que apareciese pronto una buena revista esencialmente literaria?” (Montiel Argüello, Rubén Darío en Guatemala 241). 

Poco después de que dejaron de publicar El correo de la tarde Darío salió de Guatemala rumbo a Costa Rica. Darío escribe en su autobiografía, “No puedo rememorar por cuál motivo dejó de publicarse mi diario, y tuve que partir a establecerme en Costa Rica” (Darío 109). Aunque esta temporada de Darío en Guatemala tiende a ser “olvidada” por muchos investigadores, fue un periodo muy importante en la vida del poeta.  Aunque Darío iría dos veces más a Guatemala, sus visitas nunca tuvieron la importancia y el impacto que alcanzó esa primera visita.

Sabemos muy poco sobre la vida de Rubén Darío durante esta segunda y breve visita.  Evelyn Irving sugiere que solamente fue una estancia de algunos meses. En la autobiografía de Darío, relata él que, “Después del nacimiento de mi hijo, la vida se me hizo bastante difícil en Costa Rica y partí solo, de retorno a Guatemala, para ver si encontraba allí manera de arreglarme una situación” (Darío 110-111).  Además de eso, no nos ofrece más información sobre la situación.

Las noticias de la llegada de Rubén Darío a Guatemala fueron recibidas con entusiasmo por la sociedad guatemalteca. Aparecieron en los varios diarios guatemaltecos gacetillas dando la bienvenida al poeta y elogiándole. Uno decía, “Rubén Darío. Según leemos en la lista de pasajeros ha desembarcado hoy en el puerto San José aquel amigo nuestro. Celebramos su regreso a Guatemala, y le deseamos, grata permanencia entre nosotros” (Montiel Argüello, Rubén Darío en Guatemala 252)

La visita, sin embargo, sería de muy corto tiempo porque precisamente durante esta estancia en Guatemala recibió Darío la noticia de Nicaragua que le iban a mandar a Madrid como representante del país centroamericano a las celebraciones del cuarto centenario del descubrimiento de América. En cuanto a su salida de Guatemala, los biógrafos parecen repetir lo que escribió Darío en su autobiografía.  Según él, al recibir la noticia del viaje a España “no había tiempo para nada; era preciso partir inmediatamente. Así que escribí a mi mujer y me embarqué” (Darío 111).  Así de rápido Darío llegó y salió de Guatemala por segunda vez.

La siguiente estancia de Darío en Guatemala coincidió con su enfermedad final. En 1915 Darío se encontraba en Nueva York dando unas charlas sobre la guerra en Europa cuando enfermó de gravedad. Se encontraba débil, sin dinero y medio abandonado cuando sus amigos guatemaltecos intervinieron para ayudarle y llevarle a Guatemala para recuperar su estado de salud.

Hay versiones diferentes de cómo Darío llegó a Guatemala y todo apunta a que fue gracias a unos amigos que pudieron convencer al entonces presidente guatemalteco, Estrada Cabrera, para cubrir los gastos del viaje de Darío a Guatemala. Si fuera por cuenta de Méndez o Soto-Hall, o una combinación de los dos, el resultado es igual: llegó Darío a Guatemala coincidiendo con los festejos en celebración de la juventud que se conocía como las “fiestas de Minerva”.

Según las biografías durante esta última temporada en Guatemala Darío recibió las visitas de estudiantes e intelectuales guatemaltecos así como las de sus amigos como Soto-Hall. Alejandro Montiel Argüello, destaca algunas de las cosas que Darío escribió o que se escribieron sobre él. Darío, quien antes había criticado el presidente guatemalteco, Estrada Cabrera, dio una entrevista donde se ve obligado a cumplir con su parte del pacto que le rescató de Nueva York. Estrada Cabrera supo así manipular a Darío en momentos en los que el poeta se hallaba en penosa situación.

Además del aparente elogio al presidente y las fiestas, Darío escribió dos poemas para las fiestas pero resultó que él mismo estuvo demasiado enfermo para leerlos públicamente. Se trata de su poema “Palas Athenea”, escrito por él específicamente para las celebraciones, y también “Mater Admirabilis”, un poema de compromiso y casi de obligada confección como pago por la ayuda prestada y dedicado a Estrada Cabrera. Soto-Hall escribió que, “Darío durante sus últimos días apenas si produjo alguna que otra cosa ligera, hecha al volar de la pluma” (Soto-Hall 207). Sobre todo Darío pasó los meses de estancia en Guatemala enfermo y con la compañía de viejos amigos.

Darío nunca mejoró mientras estuvo en Guatemala. Pobre y enfermo, Darío se encontró sin recursos y sin muchas opciones. Después de la visita de Rosario Murillo, Darío partió de Guatemala rumbo a Nicaragua. Al salir Darío escribe a Enrique Gómez Carillo, “Me alejo de Guatemala en busca del cementerio de mis país natal” (Díaz Plaja 32). Nunca regresaría ya a Guatemala pues en febrero de 1916 Darío murió en Managua.

Las tres estancias de Darío en Guatemala solamente representan una parte muy corta de su vida, sin embargo se puede ver el impacto que tuvo Darío en ese país centroamericano hasta el punto de que le aceptó como hijo nativo. Fue en Guatemala donde se casó con Rafaela Contreras, su primera esposa, por la iglesia; fue allí donde preparó y publicó la segunda versión del libro que le abrió al reconocimiento como escitor, Azul… Conociendo las estancias de Darío en Guatemala, el siguiente paso investigador será buscar posibles manuscritos, cartas personales, diario y otras piezas dejados atrás por el poeta y toda una serie de anécdotas personales que deben rescatarse.

Bibliografía

Contreras, Francisco. Rubén Darío: Su vida y su obra. Santiago de Chile: Ediciones Ercilla, 1937.

Darío, Rubén. La vida de Rubén Darío escrita por él mismo. Barcelona: Maucci, 1913.

Díaz Plaja, Guillermo. Rubén Darío: La vida: La obra: Notas críticas. Barcelona: Sociedad General de Publicaciones, 1930.

Irving, Evelyn Uhrhan. “Rubén Darío in Guatemala.” Kentucky Foreign Language Quarterly (1963): 14-19.

—. “Rubén Darío’s First Days In Guatemala.” Hispania (1963): 319-322.

Jaeger, Frances y Francisco Solares-Larrave Eds. Rubén Darío y El correo de la tarde: 1890-1891. Valencia: Instituto de Estudios Modernistas, 1996.

Montiel Argüello, Alejandro. Rubén Darío en Costa Rica. San José, (Costa Rica),1986.

—. Rubén Darío en Guatemala. Guatemala: Litografías Modernas, 1984.

Pedro, Valentín de. Vida de Rubén Darío. Argentina: Mirasol, 1961.

Soto-Hall, Máximo. Revelaciones íntimas de Rubén Darío. Buenos Aires: Pedro Garcia, 1925.

Torres, Edelberto.  La dramática vida de Rubén Darío.  Barcelona: Ediciones Grijalbo, 1966.

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