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Actualidad de Juan Ramón Jiménez

14 02 2010

Francisco Javier Díez de Revenga

Juan Ramón Jiménez es un poeta siempre actual. Constantemente aparecen nuevas ediciones y estudios sobre su obra, que ponen de manifiesto la importancia de quien muchos consideran el poeta más completo de la literatura española del siglo XX, por su propia obra, por su magisterio y sobre todo por su trascendencia posterior. Los estudios que vienen apareciendo en los últimos años en ello hacen hincapié, como es el caso de los dos volúmenes de los que trata este artículo.

En colaboración con la Editorial Point de Lunettes de Sevilla, ha aparecido en Granada, editada por la Diputación de Huelva, una nueva edición de Diario de un poeta recién casado de Juan Ramón Jiménez, al cuidado de Javier Blasco, catedrático de la Universidad de Valladolid, [1] y uno de los especialistas primeros en la obra del poeta de Moguer. Es interesante esta edición, presentada con cuidado y con lujo, pero lo es mucho más el estudio preliminar de Blasco, porque pone de manifiesto la importancia histórica del libro de Juan Ramón para la poesía española e hispanoamericana, a la altura de 1916, fecha de la escritura de este interesante libro, con el que podemos asegurar que, por fin, nuestra poesía entra en la modernidad, superado el modernismo y ajena a los engaños de la vanguardia, como bien explica Blasco en su estudio.

Porque el Diario de un poeta recién casado es un libro clave en la historia de la poesía española del siglo XX, tal como señaló el maestro Ricardo Gullón: “Después del Diario no se podía seguir escribiendo como antes. Quien así lo hiciera, incurriría en anacronismo, como bien comprendieron los poetas que por aquellos días se aprestaban a entrar en poesía”. Su relevancia histórica se basa en su condición de ruptura con un pasado e inauguración de un futuro que todavía nos alcanza. El universo al que da vida la palabra juanramoniana del Diario es, con muy pocos cambios, el mismo universo literario en que hoy, casi cien años después, se mueve la poesía actual, porque el Diario no sólo es un libro de ruptura, sino también un libro de anticipaciones.

Ya Juan Manuel Rozas, como recuerda Blasco, estableció las claves por las que podemos considerar a este libro pionero e iniciador de la nueva poesía: el poeta crea un lenguaje nuevo para expresar su propia realidad interna, introduce en su universo poético al mundo y a la ciudad contemporáneos ¿América del Este y Nueva York?, sitúa su propio yo lírico en el hoy presente, introduce reacciones de tipo onírico e irracional, sienta las bases de una nueva expresión poética múltiple que aúna lírica tradicional, poema en prosa y verso libre, como medios alternativos de expresión; compromete la realidad a través de la caricatura lírica de seres y de cosas, e incorpora una innovadora preocupación social, que ya estaba presente en Platero y yo, centrada en la realidad compleja del mundo moderno. Señala Blasco que, sin el Diario de un poeta recién casado y lo que en él se consigue, serían inexplicables el hodiernismo poético que dará sus frutos en Cántico, de Jorge Guillén, la semántica irracional que culminará en Poeta en Nueva York de Federico García Lorca y el neopopularismo que caracteriza una parte importante de las escrituras primeras de Alberti y de Lorca. Es decir, en el Diario nacen las tres líneas más importantes que habrán de caracterizar la escritura poética de la Generación del 27.

Y Juan Ramón Jiménez, que sabía muy bien lo que había conseguido con su libro de 1916, no dudó en advertirlo algunos años después, cuando señaló: “Inmediatamente después de mi Diario, 1916, este verso desnudo empieza a ser seguido en España… No hay más que ver la lírica española y americana anterior a mi Diario (Darío, Unamuno, Lugones, Antonio Machado, Silva, etc.) y la posterior (Juana de Ibarbourou, Salinas, Neruda, etc.), hasta este curioso estado actual, en que casi nadie escribe más que en este verso mío y, como en lo popular, sin darse cuenta de quién lo dejó en el aire y en la luz de España.”

Pero sobre todo, en el Diario está la nueva representación de la realidad, del mundo exterior, concebido como quería Ortega y Gasset, tan importante en la génesis y en el fondo intelectual del volumen. “El mundo exterior no existe sin mi pensamiento”, señalaba el ilustre filósofo, y es muy cierto que esa es la concepción de la realidad en el libro, porque, como señala Javier Blasco, “la pugna de la realidad por revelarse en toda su plenitud y la pugna del yo por hacer inteligible esa revelación, nombrándola, es la gran aventura que canta el Diario juanramoniano. Y en tal pugna, ambas realidades, el yo y las cosas, son imprescindibles.”

Sin duda, esta nueva edición constituye una oportunidad única para volver a paladear tantas novedades y tantos hallazgos, y confirmar una vez más, que toda la poesía hispánica del siglo XX tiene sus raíces en el Diario de un poeta recién casado.

Almudena del Olmo Iturriarte es una estudiosa de Juan Ramón Jiménez de ya dilatada trayectoria. Sobre él hizo su tesis doctoral y ha sido editora de algunos de sus libros más complejos. Ahora, en Sevilla, en la Editorial Renacimiento, acaba de publicar un libro del máximo interés para entender al inagotable poeta de Moguer: Las poéticas sucesivas de Juan Ramón Jiménez. [2] Nos dice la autora que la trayectoria literaria del poeta de Diario de un poeta recién casado es transversal a la historia de la lírica española contemporánea, porque su poesía sucesiva ha ido incrementándose en grandeza por el esfuerzo sostenido de indagación en una voz propia, que ensaya distintos lenguajes poéticos. De esta forma, Juan Ramón se ha convertido en un personaje poético que, cargado de una implacable angustia metafísica, busca eternizarse en la belleza a través de la palabra.

Las consecuencias de una personalidad tan singular hicieron que muy pronto se erigiera en maestro indiscutible de los poetas de la generación siguiente, los del 27, algo que ellos se encargaron pronto de ocultar o discutir distanciándose del intransigente maestro. Mejor asumieron su prolongada influencia los poetas de la Posguerra y los de las generaciones siguientes hasta la actualidad. El secreto de esta seducción nunca agotada reside, según Del Olmo, en el ahondamiento juanramoniano en la expresión de su conciencia del mundo y de su sujeto lírico que aboca reiteradamente al hastío y al desengaño, pero también a la riqueza de demandas de un mundo interior que a cambio del ansia de eternidad tendrá que entregar la soledad y el egotismo.

Es muy importante para entender todo esto la investigación del lenguaje poético sobre el que se apoya toda una trayectoria espléndida y ejemplar en la literatura española, desde el modernismo de sus primeros libros Ninfeas o Almas de violeta hasta uno de los proyectos más originales de toda la poesía del siglo XX, realizado ya al final de su trayectoria, el poema Espacio, con el que se separa definitivamente de las líneas estéticas iniciales. La poesía era, sin duda, la razón de la vida de Juan Ramón.

Ha construido Almudena del Olmo Las poéticas sucesivas de Juan Ramón Jiménez con ocho capítulos que desarrollan detenidamente distintos aspectos u obras del poeta organizados cronológicamente. Comienza con el análisis de los dos primeros libros, repudiados por Juan Ramón, Ninfeas y Almas de violeta, para examinar en ellos los primeros rasgos que definen la obra del poeta, entre la bohemia y el aristocraticismo intelectual. Continúa con la comparación de un poema de Pastorales y de su revivificación en Leyenda para, a partir de ahí, demostrar cómo las distintas poéticas juanramonianas, vistas en su desarrollo vital, explican el peculiar proceso de corrección que caracteriza la obra del poeta. Se estudian a continuación aspectos en torno al libro Eternidades, La estación total con las Canciones de la nueva luz y, finalmente, Espacio, del que se reconstruye su historia editorial y se establece acertada interpretación del sentido del extenso poema en prosa de Juan Ramón. Otros capítulos tratan sobre la configuración de una poética de lo urbano en la obra de Jiménez, y sobre el extrañamiento de la conciencia en el sujeto poético juanramoniano.

Señala Almudena del Olmo, para justificar la elección de estos aspectos tan complejos de Juan Ramón que han constituido su ensayo, que se trata de “un poeta de obra tan generosa como inagotable y del que admiro, ante todo, su instinto poético, capaz de abrir un abanico estético, unos registros expresivos tan sumamente ricos y siempre de manera adelantada a su tiempo. Admiro también su afán por crear belleza y su fe en la palabra como forma de rescate del tiempo vital e histórico, esencialmente conflictivos ambos, aunque a mí eso no me sirva de mucho y a él le resultaran recursos muy precarios en determinados momentos de su obra.” Resulta, entonces, muy reveladora la implicación personal de la estudiosa en el alma misma del poeta estudiado y, con ello, se garantiza la fe y el entusiasmo imprescindibles para llevar a buen puerto un riguroso trabajo crítico, cuya única finalidad es ayudar a los lectores a comprender una figura tan compleja de nuestra historia literaria, como lo fue, en efecto, Juan Ramón, cuyo trabajo gustoso y compromiso vital con ese trabajo, realizado siempre desde una conciencia libre de imposiciones, son destacados por la autora en su excelente ensayo, imprescindible para entender a tan gran poeta español.

Francisco Javier Díez de Revenga. Universidad de Murcia.

[1] Juan Ramón Jiménez. Diario de un poeta recién casado, edición de Javier Blasco. Granada: Diputación Provincial de Huelva, Editorial Point de Lunettes, 2008, 293 pp.

[2] Almudena del Olmo Iturriarte. Las poéticas sucesivas de Juan Ramón Jiménez. Desde el modernismo hasta los orígenes de las poéticas posmodernas. Sevilla: Editorial Renacimiento, Iluminaciones, 2009, 266 pp.

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