Exposición del Modernismo y la Vanguardia en San Sebastián
10 08 2009
Hasta el 4 de octubre esta muestra prueba la importancia de San Sebastián para recibir las novedades artísticas de inicios del XX.
Desde el 17 de julio hasta el 4 de octubre vale la pena visitar la exposición “1900-1936. Donostia-Biarritz. Del Modernismo a las Vanguardias” en la sala Kubo-Kutxa de San Sebastián (España).
La propuesta es uno de los ejes principales de la Quincena Musical de este año, que celebra su 70 aniversario con un ciclo sobre el mismo tema. La muestra refleja la frontera física y también imaginaria que ha existido entre las dos orillas del río Bidasoa. La propuesta descubre que la solidez de esa línea divisoria se debilitó en diversos momentos históricos de la mano del empuje de artistas que vivían, veraneaban o simplemente pasaban temporadas en localidades de uno y otro lado.
En este corredor que va desde la capital guipuzcoana -San Sebastián- hasta Biarritz se dieron cita artistas extranjeros y locales: músicos como Richard Strauss, Maurice Ravel, Jesús Guridi, José María Usandizaga o Isaac Albéniz. Así, todos aquellos que se acercaron a estas latitudes fueron los responsables del recorrido del Modernismo a la las vanguardias y de su posterior fusión o combinación con la estética autóctona.
La exposición repasa ese recorrido a través de pinturas, esculturas y fotomontajes, procedentes en parte del Patrimonio Artístico de Kutxa, así como del Museo San Telmo, la Diputación Foral de Guipúzcoa, el Musée Bonnat y la Fundación Museo Jorge Oteiza; y de las obras de artistas como Zuloaga, Salaberria, Ortiz de Echagüe, Julio Beobide, Ugarte, Deluc, Vázquez-Díaz, Olasagasti, los hermanos Zubiaurre, Tellaeche, Lekuona, Zumalabe, Balenciaga u Oteiza.
La muestra, compuesta por un total de 77 obras y comisariada por Edorta Kortadi, evidencia el importante papel que San Sebastián jugó durante la llamada “Belle Epoque” como puerta de entrada a las nuevas tendencias artísticas que irradiaba Europa, principalmente, desde París.
El primer apartado de la exposición se centra en el realismo costumbrista presente en las obras de Antonio Ortiz Echagüe, Zuloaga, Elías Salaverria o Julio Beobide, en casi todos los casos, con el mundo del trabajo como protagonista. Cuatro obras de Sorolla y otra de Darío de Regoyos centran el capítulo dedicado al impresionismo, protagonizado por las escenas marinas, con obras como la Cucaña en el Urumea.
Bajo la influencia de Picasso y Juan Gris, artistas vascos como Daniel Vázquez Díaz (uno de los retratistas de Rubén Darío), Jesús Olasagasti, Ascensio Martiarena, Julián Tellaeche o Eduardo Lagarde -del que se incluye una obra inédita- adoptaron el cubismo, mientras que Jorge Oteiza, Nicolás de Lekuona, José Miguel Zumalabe, Alfonso de Olivares y Narciso Balenciaga encarnaron las tendencias vanguardistas, representadas por el fauvismo y el surrealismo.
Edorta Kortadi explicó que la exposición “trata de ser un referente y un acercamiento plástico a lo que supusieron en los mundos artísticos los nacionalismos musicales”. El comisario de la muestra calificó de “ricas y complejas” las primeras décadas del siglo XX desde el punto de vista artístico, ya que alumbraron “imágenes que cambiaron nuestra forma de percibir y ver las cosas”. Además, Kortadi indicó que “en la primera parte de la exposición predomina la figura humana y el trabajo, que dignifica y es la fuente de riqueza del país: el campo, el mar, la figura humana… En la segunda parte, se muestra el paso a la industrialización”.



