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Alejandro Sawa en la red

14 01 2009

ALBERTO ACEREDA. Afortunadamente, este año centenario de la muerte de Alejandro Sawa puede ayudarnos a recuperar la excepcional figura y la obra de este modernista español. Sin pretender realizar aquí un estudio académico en sí, apuntamos para los interesados y curiosos lectores algunas fuentes de fácil acceso en internet sobre Alejandro Sawa. Como ya viera Darío, Sawa hizo del Arte un fin y una religión. Aquí lo recordamos.

En Magazine Modernista hemos querido ser los primeros en dar la bienvenida a este 2009 en lo que tiene de año centenario de la muerte de una figura tan excepcional como la de Alejandro Sawa. Aunque sea siguiendo esa tradición necrofílica tan hispánica de celebrar a los autores tras su muerte (y no durante su vida, como debiera ser), dicho uso nos sirve al menos para recordar a Sawa. La excelente entrevista concedida a Javier Monjas por la biógrafa de Sawa, la profesora Amelina Correa Ramón (publicada en este número 7 de MM), así como la inteligente reseña del mismo Javier Monjas -digna del mejor prosista- a la citada biografía de Sawa a cargo de la propia Amelina Correa son dos primeros intentos en esa dirección de reivindicar la figura de Alejandro Sawa. A eso hemos unido el pequeño microsite -para pecar de cursis con la palabreja- donde juntamos desde Magazine Modernista una web con galería de fotografías de Sawa.

Desde luego, si en algo debe interesarnos la figura de este bohemio Sawa, como la de Darío y el resto de los modernistas- debería ser siempre y fundamentalmente por la obra que nos dejaron y por esos libros que hoy deben ser rescatados y estudiados como testimonio de un tiempo y un época. Sawa vivió, como el resto de los modernistas ese heterogéneo proceso de la modernidad en el que tuvieron que sobrevivir como mejor pudieron. En aquellos nuevos retos que el arte y los poetas tuvieron ante sí al filo del Novecientos, la figura de Sawa obliga a una relectura de su obra y a una revisión de sus escritos y sus aportaciones en el campo literario. Las ya hoy desmontadas leyendas del beso en la frente de Hugo, las cartas entrecruzadas y desdenes de Darío y otros modernistas con Sawa o las comidillas y susurros de las esposas y amantes de estos bohemios, poco o nada importan si no hay detrás una gran obra.

Como introducción general a los curiosos lectores y seguidores de nuestro Magazine Modernista, queremos aquí señalar algunas cosas que la red de internet puede ofrecer a los interesados en Sawa. Desde luego, no puede dejar de mencionarse antes una creciente bibliografía particular sobre el poeta andaluz que incluiría, entre otras cosas, las fundamentales aportaciones de Amelina Correa y otros trabajos y ediciones a cargo de críticos y estudiosos como Allen W.. Phillips, Iris M. Zavala, Consuelo Puebla Isla, Emilio Chavarría, Jean-Calude Mbarga, Andrés Trapiello, Pura Fernández, María Luisa Fernández, Juan Manuel González, Francisco Gutiérrez Carbajo, Juan Carlos Rodríguez, Luis Miguel Vicente García, Jesús M. Vicente Herrero, Miguel A. Lozano Marco  y otros hispanistas como Vernon A. Chamberlin o Luigi Motta, por citar sólo a algunos (y que no se nos enfaden los no citados).

La revista Artifara dedicó también su primer número a Sawa en el año 2002. Lo mismo podemos decir de las múltiples referencias existentes en los varios trabajos sobre la bohemia, aspectos de los que ya trataron Dicenta, Aznar, Piñero y Reyes, Zahareas y Esteban o De la Peña, entre otros. En los últimos años, la crítica académica ha unido esfuerzos para ampliar las aportaciones en torno al tema de la bohemia literaria y artística, particularmente a la bohemia madrileña de inicios de siglo, según expuso con acierto Ricci en un artículo incluido en un volumen de conjunto sobre la bohemia publicado por la revista Letras Peninsulares.

Al margen de estos particulares, para nuestros curiosos lectores, recomendamos el acceso fácil y directo a ciertos espacios internáuticos de la red donde pueden encontrar rápidas informaciones. Así, sobre la última biografía de Amelina Correa, el lector tiene información en la página de “Universia” al hilo de la concesión del Premio Antonio Domínguez Ortíz de biografías. Lo mismo podemos decir de otras varias notas y reseñas de prensa como la publicada por el diario El Mundo. Sobre Sawa y su novela Crimen legal, de 1886, el lector puede leer el rápido apunte de Javier Bemba. Por su parte, Luis Antonio de Villena trató también en otra columna de opinión periodística sobre la bohemia madrileña y al hilo de un trabajo de Allen W. Phillips. De Sawa como “bohemio heroico” ya trató Joaquín Mayordomo en otra columna periodística. Lo mismo cabe decir de Manuel de la Fuente en otro artículo para el diario ABC. Incluso en blogs particulares aparecen notas sobre Sawa como la de Guzmán Urreño Peña.

La “Biblioteca Cervantes Virtual” de la Universidad de Alicante incluye también una sección o portal dedicado a Alejandro Sawa, donde se incluyen algunas obras digitalizadas de nuestro autor, como La mujer de todo el mundo, además de un foro de lectores. El lector puede encontrar en internet el texto completo de Iluminaciones en la sombra, con prólogo de Darío y epitafio de Manuel Machado. Vale citar también la reciente compilación de artículos de Sawa bajo el título Crónicas de la bohemiaIgualmente, cabe mencionar la desigual enciclopedia internáutica “Wikipedia”, que también ofrece una entrada para Sawa, que sería deseable mejorar y ampliar, pero que al menos prueba la presencia de Sawa en la red.

Puestos a ser funerarios, cuando el 3 de marzo de 2009 se cumpla exactamente la fecha del centenario de la muerte de Sawa, los lectores y admiradores de Sawa tienen incluso la oportunidad de acudir a la tumba del poeta o, incluso, de enviarle un ramo de flores por internet, como muestra esta curiosa páginaPodríamos seguir con otros enlaces, pero baste lo dicho para confirmar lo existente y lo mucho que puede todavía hacerse.

Afirmaba Darío en el prólogo a Iluminaciones en la sombra de Sawa que el “excelente escritor” Sawa, al que calificó de “romántico sonoro”, representó la propia tragicomedia de su vida y que amaba la belleza, la nobleza y la bondad con mayúsculas. Sawa hizo, como bien viera Darío, del Arte un fin y una religión. A quienes nos hemos venido dedicando al Modernismo y a la figura de Rubén Darío, la figura de Sawa nos ha resultado siempre una figura trágica y en, buena medida también muchas veces, agridulce. Dulce por sus años de amistad con Darío por el París bohemio. Agria por esas dolientes cartas entrecruzadas entre los dos poetas y lo que hubo detrás de todo eso y que para muchos constituye el mal comportamiento de Darío con su amigo, la falta de ayuda y todo el asunto de las crónicas para “La Nación” y la comentada deuda dariana con Sawa. Algún día escribiremos más largo sobre todo esto pues en este centenario de Sawa importa menos todo eso y mucho más lo de ver el lado artístico y literario de unos y de otros.

Las miserias humanas y personales de estos modernistas no fueron pocas y resultan a menudo descorazonadoras. Pero más allá de todo eso, más allá de esos pecados y aquellos malos gestos, también nosotros -como Darío- nos imaginamos a Sawa, por las calles de París y de Madrid, recitando poemas en francés en la alta noche y a la luz de la luna, defendiendo el Arte con mayúsculas y creyendo en lo noble de la buena poesía, la de verdad, la de siempre.

En el recuerdo de Sawa y del Modernismo, feliz 2009 a todos.

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