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El Modernismo, según Octavio Paz

16 10 2008

EDITH MARSIGLIA. A nadie escapa la importante labor del crítico mexicano Octavio Paz en torno al Modernismo literario en lengua española. Este artículo se propone elucidar algunos de los temas que se consideran más significativos en uno de los textos que Paz dedicara al Modernismo: nos referimos al titulado “Traducción y metáfora”, incluido en el ya clásico libro “Los hijos del limo” (1974).

El ensayo comienza haciendo algunas observaciones sobre el Romanticismo español. Se reivindica la figura de José María Blanco White, especialmente como crítico, más allá de que su obra fuese escrita mayormente en inglés. Se sitúa el movimiento español en su contexto social e histórico. Paz lo considera una imitación del Romanticismo francés, observando que, mientras que el primero fue una reacción contra la Ilustración y la razón crítica, el segundo no cuestionó dicha modernidad por haber permanecido excluido de la misma. Habla de España como un caso de “autofagia”. El país, a fines del siglo XVII, se aparta de la historia, con un consecuente decaimiento a nivel literario e intelectual. Esa imitación de la que hablábamos antes se la califica de “estéril”, como consecuencia, entre otras cosas, de su carencia de crítica.

Octavio Paz, en su faceta de crítico, pasa luego a comparar el Romanticismo español con el latinoamericano, considerando a éste último aún más pobre que el primero: “reflejo de un reflejo”. Pero hay un importante hecho histórico que ocasiona un cambio de rumbo en la literatura latinoamericana: la Revolución de Independencia. En este proceso el continente se distancia de España. En la segunda mitad del siglo XIX se produce un corte tajante con la misma, ocasionado por el advenimiento del positivismo al tiempo en que el krausismo se implantaba en la península.

En esta perspectiva Paz situará en Hispanoamérica, concretamente hacia 1880, el surgimiento del movimiento literario llamado modernismo. Lo define como un estado del espíritu, una “respuesta al positivismo, la crítica de la sensibilidad y el corazón -también de los nervios- al empirismo y el cientificismo positivista”. Se enfatiza sobre la influencia de la poesía francesa, especialmente del parnasismo  y del simbolismo.

Paz sitúa el inicio del modernismo entre 1880 y 1890 y considera a Rubén Darío su centro. Recuerda el hecho de que fue éste mismo el que utilizó, en 1888, la palabra modernismo  para nombrar las nuevas tendencias literarias. Hablando de las influencias de los románticos y simbolistas franceses, Paz menciona también sus diferencias. Los primeros tuvieron la experiencia de la industria, la democracia, la burguesía, es decir, de la modernidad; los hispanoamericanos, en cambio, vivieron la experiencia de las oligarquías feudales y del militarismo, en una dimensión más general, podemos decir del imperialismo.

Pasando al plano más concreto del ámbito poético, es interesante mencionar lo que Paz llama “revolución métrica”. Siguiendo el camino trazado por los franceses habrá una reaparición de la métrica tradicional que provocará, a través de la experimentación, la resurrección de la versificación acentual culminando, en la época moderna, en la versificación irregular rítmica. En este proceso es clave la visión analógica que del universo tenían los poetas, que derivaba de la influencia de la tradición ocultista. El ritmo/correspondencia universal se vehicula en el ritmo poético.

Leopoldo Lugones, de la mano de Jules Laforgue, es considerado como el escritor que iniciará la crítica dentro del modernismo. En este sentido serán centrales el uso de la ironía y del lenguaje coloquial. Este último es conectado con la relación que Paz traza entre la versificación regular silábica y la versificación acentual con el verso y la prosa respectivamente. La analogía comenzará a ser desgarrada por la ironía (vinculada con la conciencia de la finitud típica de la modernidad) y el verso por la prosa. En este proceso se puede individualizar un cambio de actitud, los paraísos artificiales progresivamente van a ser sustituidos por descripciones de realidades cotidianas.

Con relación a los poetas españoles, Paz habla de una suerte de bifurcación: éstos “no se interesaron tanto en explorar los poderes del habla coloquial -la música de la conversación decía Eliot- como en renovar la canción tradicional”. Se observa en esta poesía una suerte de regreso a la tradición poética tradicional: la canción, el romance, la copla.

El crítico concluye citando un poema de José Martí que sintetizaría los principios del movimiento y anunciaría a la poesía contemporánea: “Dos Patrias” de 1895. Del mismo destaca el uso de “endecasílabos quebrados por las pausas de la reflexión, los silencios, la respiración humana y la respiración de la noche” y el hecho de que no tiene rima. Paz  termina citando uno de sus versos que concentraría su idea sobre la analogía: el universo / habla mejor que el hombre.   

Octavio Paz. “Traducción y metáfora”. Los hijos del limo. Barcelona: Editorial Seix Barral, 1998. 115-143.

 

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